La imagen es para recordar: el indio Narendra Modi, el ruso Vladimir Putin y el más peligroso de todos, el chino Xi Jinping, plantan arbolitos en un jardín.
La foto deja claro que, aunque allí, en la Cumbre de los Brics celebrada días atrás en la India, ese grupo anti-occidental que el iluso del brasileño Lula da Silva cree liderar, había muchos países representados pero los importantes eran tres.
Insisto, en los BRICS, en Oriente, el que manda no es el rencoroso Lula da Silva sino el chino Jinping, amigo de Europa, y Narendra Modi, el indio amigo de Estados Unidos, ambos respaldando al traidor a Occidente, el ruso Vladimir Putin, a quien Donald Trump no ha logrado ganar para la causa occidental.
La China e India ambas ateas, la Rusia de Putin que ha abjurado de su origen cristiano por el nacionalismo telúrico de Vladimir, así como buena parte del mundo islámico pretenden destruir el Occidente cristiano, hoy en guerra civil entre Bruselas y Washington
Los BRICS pasan al ataque. En una cumbre anterior el miserable de Xi Jinping ya lo advirtió: la humanidad debe elegir entre la paz y la guerra. Servidor, entre la paz de Xi y la guerra con Xi opto por la guerra. Además, el líder comunista en lo político y capitalista en lo económico, como todos lo tiranos, le tiene miedo a la guerra abierta: puedes perderla. Él prefiere la colonización, de los principios y de la economía. Verbigracia: con el aplauso bobalicón de Pedro Sánchez, China lleva dos décadas colonizando España, si seremos idiotas...
Y junto a China e India ambas ateas, hijas, sobre todo la segunda, del panteísmo oriental, que en estos momentos protagoniza una de las persecuciones más duras contra los cristianos, la Rusia de Putin que ha abjurado de su origen cristiano por el nacionalismo telúrico de Vladimir, así como buena parte del mundo islámico, pretenden destruir el Occidente cristiano, hoy en guerra civil entre Bruselas y Washington.
En el entretanto, Europa ha abjurado de sus principios, que son católicos, y Donald Trump, de los pocos príncipes cristianos que quedan sobre el planeta, fracasa en Irán. Es la tormenta perfecta: nunca Occidente estuvo tan contra las cuerdas. Sin embargo, todo se solucionaría con un renacer católico
En el entretanto, frente a todo el frente de los BRICS, Europa ha abjurado de sus principios, que son católicos, y Donald Trump, de los pocos príncipes cristianos que quedan sobre el planeta, fracasa en Irán. Es la tormenta perfecta: nunca Occidente estuvo tan contra las cuerdas.
Sin embargo, todo se solucionaría con un renacer católico.