Tras seis películas de Resident Evil que han tenido detrás al matrimonio formado por el director Paul Anderson y la actriz Milla Jovovich, y que cerraron con un estupendo broche, en el 2016, con Resident Evil: El capítulo final, llega a las salas este reinicio con una nueva historia y otros personajes. Y es que el cine actual se nutre de secuelas, precuelas y remakes, de ahí que ahora nos encontremos ante lo que sus responsables consideran un nuevo comienzo con otros personajes y una nueva historia. El protagonista de esta entrega de 2026 es Bryan, un repartidor médico encargado de transportar una nevera portátil que contiene un órgano humano desde un hospital situado en las llanuras hasta otro que se encuentra en las montañas de Raccoon City, Colorado. Pero, por el camino, debe atravesar una zona peligrosa y evitar a decenas de personas infectadas por un virus que les ha convertido en criaturas monstruosas. Es decir, pasará una “noche inolvidable” y los espectadores vivirán esa experiencia porque el cineasta, Zach Cregger, ha imaginado una película trepidante que transcurre casi en tiempo real sobre un hombre, una misión y un objetivo. En el trayecto será interceptado por empleados de la Umbrella Corporation, una peligrosa empresa que se dedica a experimentar en laboratorios.
Los aficionados a la saga recordarán que la primera película de la franquicia, en el año 2002, revolucionó algo el género porque mezclaba ciencia ficción con terror y denunciaba los peligros de que el hombre se crea Dios y realice experimentos sin poner límites. Siempre sin perder de vista que el origen de Resident Evil es un videojuego de la compañía japonesa Capcom con mucha acción, algo que en esta propuesta de Cregger se palpa en cada imagen, en cada secuencia, dado que él ha manifestado que es un fan de los videojuegos. Un film entretenido que reposa en la estupenda actuación de Austin Abrams, famoso por encarnar a Ron Anderson en la serie 'The Walking Dead'.
Lo cierto es que en el planteamiento de todo este film, además de humor negro, hay un derroche de sangre (es una película muy gore) donde abunda el feísmo en multitud de criaturas que desfilan por la pantalla. Hay escenas terroríficas, muy efectistas, como cuando Bryan sale de las alcantarillas, continúa por la calle y avanza a tiros hacia el hospital de la ciudad y los infectados se lanzan sobre él desde las azoteas y salpican los coches calcinados y el pavimento de la calle. Los cineastas apodaron a este decorado como “Jumper Street” (Calle del Saltador) porque los seres que se lanzan a la calle están tan empapados de vísceras y sangre que los cámaras tuvieron que utilizar bolsas protectoras para proteger los objetivos. Precisamente a destacar el impresionante trabajo de fotografía de Dariusz Wolski, que asumió el reto de filmar una película que transcurre durante una sola noche y, en ocasiones, está iluminada únicamente por la linterna del teléfono móvil de Bryan o por los faros de su coche.
Para: los nostálgicos del videojuego o los que vean todas las películas de cine de terror.
Ficha técnica
Director: Zach Cregger.
Intérpretes: Zach Cregger.
Nacionalidad: Alemania, EEUU.