Un equipo de mercenarios, algunos de ellos ex agentes o ex soldados, se dedican a “cobrar” deudas millonarias que se niegan a pagar empresarios corruptos. Comandados por una bella mujer, este equipo ahora recibe la misión de recuperar un botín de mil millones de dólares, que está en manos de un cruel empresario. Una operación rozando lo imposible en la que se jugarán la vida.

El título de este film, En la zona gris, es un concepto adecuado para definir como se mueven la mayoría de los personajes que pueblan los thrillers criminales del director Guy Ritchie, admirador de Quentin Tarantino y a quien le encanta que sean tan malhablados como los del director americano.

La acción trepidante, y multitud de persecuciones, son la nota más destacada de este film entretenido, pero olvidable, que se mueve a un ritmo tan vertiginoso que apenas da tiempo para sentir empatía por ese arriesgado equipo, del que solo se ofrecen unas pequeñas pinceladas de su personalidad, como lo leales que son a la “líder” de la banda, interpretada por la joven actriz mejicana Eiza González con la que Ritchie ha rodado, hasta el momento, tres películas seguidas. Esta intérprete está bien respaldada por actores tan famosos como Henry Cavill, Jake Gyllenhaal, Rosamund Pike e, incluso, el español Carlos Bardem, a quien el papel de “malote” le va como anillo al dedo.

Rodada en Tenerife, y con elementos propios de nuestro país como los identificables coches policiales azules, esa velocidad de rodaje también ha debido ser extrapolable a que Ritchie no sepa en qué país se desarrolla su historia (parece más un país hispano), porque uno de sus personajes se pone un sombrero mejicano en un momento dado y canta La cucaracha.

Para: los que les gusten la velocidad y las persecuciones.