Pedro Sánchez se enteró de la apertura del juicio oral a su esposa, Begoña Gómez, en el avión que le trasladaba a Nueva York, para asistir a la Asamblea General de Naciones Unidas, la última magna reunión de la ONU que presidirá su amigo, Antonio Guterres como secretario general.
La presencia del presidente del Gobierno en el foro internacional por antonomasia, es importante, de cara a venderse como el estadista internacional que es, en particular porque su futuro en España es de color de hormiga, y sabe que sólo podrá subsistir mediante un pucherazo electoral -tipo ley de nietos- o mediante el guerracivilismo: es decir, declarando un Estado de Excepción o similar, que le permita retrasar la convocatoria de elecciones libres.
De inmediato, la máquina del fango -repetimos: el Sanchismo consiste en ejecutar todo aquello de lo que se acusa al adversario, por ejemplo, la máquina del fango- se puso en marcha contra Peinado. Ya no podemos decir que el juez es idiota, porque ha terminado la instrucción a pesar de todos los palos en la rueda que le colocó Moncloa. Tampoco que está vendido porque ha realizado una instrucción buena y apoyada, en contra de todo lo que miente RTVE, por instancias judiciales superiores. Y la frase de Peinado que resume todo el caso Begoña Gómez es tremenda: esta señora se prevalió de su condición de esposa del presidente del Gobierno para medrar y hacer medrar a los suyos... y para presentarse como filántropa universal. Encima la juzgará un jurado popular... lo que más temía Moncloa.
La inmigración masiva es una nueva forma de esclavismo, por ahora sólo laboral. El Nuevo Orden Mundial, sabe que la inmigración masiva es el arma más eficaz contra la pequeña propiedad privada y, en general, contra todo lo pequeño, y contra el principio de subsidiariedad
Pero volvamos al viaje a la ONU. Un cínico me diría que me deje de cuentos. Lo que pretende Sánchez es mantenerse en Moncloa a cualquier precio, no concibe otra forma de vivir, y por eso le gustan tanto los baños de estadismo multinacional y multilateral. De acuerdo, pero eso no consigue sin esfuerzo y sin planificar el fraude. Veamos, el viaje de Pedro Sánchez a la sede central de Naciones Unidas, en Nueva York, puede resumirse así: por la inmigración masiva al caos global.
Aunque a los ceutíes les parezca cínico, y lo es, su tragedia le puede servir a Sánchez para presentarse como el hombre que lucha por un mundo más justo, un mundo de fronteras siempre abiertas, inter-racial e inter-cultural.
Concretemos: el presidente español, el brasileño Lula da Silva y el musulmán y comunista alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, son marionetas de China, un país que no admite ni un asomo de multiculturalidad. Los tres, sobre todo Sánchez, tratan de abortar la incipiente y mal enfocada, renovación cristiana de Europa, eso que el NOM llama ultraderecha.
Mal enfocada sí, porque algunos de los partidos que llamamos de ultraderecha en Europa (AdF, Le Pen, Farage), que tienen toda la razón cuando se oponen a esta desastrosa emigración masiva, lo hacen en nombre de la nación, no de la Europa cristiana asediada, en su misma esencia, en su fe.
No, ellos defienden la nación, inglesa, francesa, alemana- y eso puede acabar -o empezar- en fascismo ateo, nada que ver con Cristo.
Además, la inmigración masiva es una nueva forma de esclavismo, por ahora sólo laboral. El Nuevo Orden Mundial, sabe que la inmigración masiva es el arma más eficaz contra la pequeña propiedad privada y, en general, contra todo lo pequeño, y contra el principio mismo de subsidiariedad: todo aquello que pueda hacer el individuo o la familia, que no lo haga el Estado.
Lo que pretende Sánchez es convertir Occidente, sobre todo Europa, al modelo de Xi Jinping, un país con dos sistemas: comunismo político sangriento y capitalismo gigantesco, anulador de la propiedad privada, garante de las libertades públicas. Naturalmente, el tirano chino es el mayor cristianófobo del mundo.
Lo que pretende Sánchez es convertir Occidente, sobre todo Europa, al modelo de Xi Jinping, un país con dos sistemas: comunismo político sangriento y capitalismo gigantesco, anulador de la propiedad privada, garante de las libertades públicas. Naturalmente, el tirano chino es el mayor cristianófobo del mundo
En todo caso, no lo duden: caminamos desde la inmigración masiva al caos global. La inmigración, como dijo León XIV en África, es mala de suyo. Lo mejor es que los jóvenes de un país puedan desarrollar sus talentos en su propio país, no que tengan que jugarse la vida para llegar a un país extraño y pasar dos generaciones en penuria... y la tercera ya veremos. No, Occidente no ayuda a Oriente abriendo sus fronteras sino aportando medios, experiencia y dinero para que cada país puede desarrollarse por sí mismo.
Eso es lo prudente, lo otro, la emigración masiva, utilizarla, como hace Sánchez, como instrumento espurio para mantenerse en le poder, es de una hipocresía que ningún progresista, en el que siempre hay dolo, se ha atrevido a ejercer... hasta que llegó Sánchez.