Como comentamos ayer martes en Hispanidad Pedro Sánchez, el nuevo Mahatma Gandhi, ha desembarcado en Nueva York, y sus intervenciones no no están defraudando. En el pleno de la Asamblea nos habló de la paz en el mundo y del multilateralismo, ¿qué tiene que ver el multilateralismo con el orden basado en reglas? Reglas ha habido siempre. El problema es que se enfrentan patriotismo y globalismo.

Pero Pedro ha continuado con otra intervención con motivo de su encuentro con la vicesecretaria general de la ONU, Amina Mohamed, y la primera ministra de Barbados, Mia Mottley.

Alli, su sanchidad ha defendido la Agenda 2030 como la “agenda de la gente” y no “de la élite” en un encuentro que también ha versado sobre la financiación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

A ver, Pedro, ¿seguro? Primero la Agenda 2030 es la concreción a corto plazo de los maléficos Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Además, tenemos también el Pacto Mundial, la iniciativa utilizada por la ONU para promover sus fines, a través de las empresas privadas. Las tres cosas son lo mismo, los Objetivos a nivel global y para siempre jamás, la Agenda es la urgencia que el proceso venenoso necesita para correr y el Pacto es la manera de colárselo a las empresas.

Pero todo recae en lo mismo: la única forma de salvar a la humanidad es eliminar al hombre. Las tres líneas de actuación no son más que la automutilación de la raza humana, en presunto beneficio del planeta.

Entonces, tomemos eso de que los ODS y la Agenda 2030 es la "agenda de la gente" y pongamos un ejemplo para ver si es cierto. Comer, comprar, en concreto, el precio de la carne, sobre todo la de vacuno. Hablamos de un producto de lujo con los precios desorbitados, ¿por qué? Porque faltan vacas y cerdos y ovejas y gallinas... porque el catecismo ecológico y la estupidez animalista exigen los derechos de los animales mientras se cargan los derechos de las personas. Han convertido la profesión de ganadero en un negocio ruinoso. Lo mismo con la vivienda, los coches, la gasolina, la ropa y cualquier bien de primera necesidad.

Esa es una parte de la supuesta "agenda de la gente", el cambio climático. Y luego tenemos otra parte, 'social', puntos 3 y 5, en los que se obliga a largo plazo a aceptar y venerar la ideología de género, aborto incluido.

Por tanto, debemos suponer que, según la afirmación de Sánchez, la gente en la calle pide que los precios suban, no tener un techo, que se aborte, que se hable de manera inclusiva, vivir en la pobreza... todo ello para salvar al planeta, planeta donde el hombre ni pincha ni corta, suena cierto, ¿verdad? O quizás encaja más que una élite millonaria, progre y absurda ha creado una agenda que sí pueden cumplir y con la que pueden enriquecerse y, al tiempo, la venden como la salvación de la raza humana, eso sí, de los humanos ya vivos para que malviva, porque los que faltan por nacer se los cargan en el vientre.