En la Comisión Mixta de Control Parlamentario de la Corporación RTVE y sus Sociedades, el senador del PP Vicente Azpitarte, ha preguntado al presidente de RTVE, José Pablo López, sobre los presupuestos de la corporación: “Al asumir la presidencia de Radio Televisión Española, usted se comprometió a algo muy concreto. A que la corporación dejara de tener pérdidas en su cuenta de resultados y según su contabilidad cerrada cerró el ejercicio pasado con un beneficio de 55 millones de euros.

Claro que para que eso sucediera, la SEPI tuvo que acudir a socorrerle ya avanzado el año, en septiembre, con una subvención extraordinaria de 63 millones de euros. En ausencia de esa ayuda excepcional, RTVE habría terminado con unas pérdidas en torno a los 8 millones de euros y todo esto sin entrar en las groseras maquinaciones contables que se practican en la corporación.

Le pongo dos ejemplos. Primero, 2025 usted aumentó contablemente el valor de los inmuebles en 25 millones de euros que va directo a la cuenta de resultados como beneficio. Repase usted sus cuentas. La actualización acumulada de esos mismos inmuebles en los cinco años anteriores del 20 al 24 fue de 24 millones. Por tanto, señor López, ¿es creíble que en un solo ejercicio hayan subido de valor más que en el lustro anterior? Y segunda y la más grave: el fraude contable con el IVA solo en 2025 se han ocultado por esa vía 120 millones de euros de pérdidas, de modo que ese supuesto beneficio de 55 millones esconde en realidad una pérdida de 65. Y todo esto acaba pagándolo la SEPI, es decir, el dinero de los bolsillos de todos los españoles, dinero que los españoles habrían preferido probablemente destinar a la sanidad pública en Ceuta o a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado que sostienen allí nuestra frontera y no al dispendio de esta corporación, así que dígame, señor López, qué importe adicional de la SEPI va a necesitar este año para aparentar que cumple su compromiso".

José Pablo López le ha respondido, pero sin entrar al meollo de la cuestión: "Mi contabilidad no, la auditada. Si tienen alguna duda con la contabilidad auditada y consideran que hay algún fraude, vayan a los tribunales. Llevamos aquí dos años con el mismo soniquete y con la cantidad de abogados que tienen no han tenido tiempo de impugnar la contabilidad de RTVE española. Por lo tanto, procedan a impugnar las cuentas que tienen cuatro consejeros que lo pueden hacer. En segundo lugar, pedimos una aportación extraordinaria que no se consumió y está confundiendo el Ebidta con el resultado final. Pedimos 63 millones y los 63 millones quedaron sin consumir. Lo que pasa, obviamente es que hay que pagar impuestos sobre el resultado y por lo tanto, usted ha dicho que hubiera sido -8 y no los 8 millones son los relativos al pago de impuestos que como todo el mundo sabe, vuelven y retornan al tesoro público".

El problema de RTVE no es la contabilidad auditada. Ya saben: la contabilidad es una ciencia exacta, esto es, dice exactamente lo que quieres que diga. No, el problema son los créditos extraordinarios concedidos por el Gobierno que permiten presentar unas cuentas presuntamente saneadas.

Es decir, la cuetión de fondo de RTVE, con el camarada José Pablo al frente, es que tira con pólvora del Rey y, encima, lo oculta, no lo expone abiertamente como sería perceptivo. Estamos hablando del Ente Público, financiado por todos los contribuyentes, que está gastando dinero como nunca antes lo había hecho, pero gracias a créditos extraordinarios concedidos por la Sepi, es decir, por el Gobierno Sánchez, que le da todo lo que pide. Así, realiza fichajes estrella fuera de la Casa que cabrean a la plantilla, compra los derechos de competiciones deportivas, etc.

En definitiva, el camarada José Pablo está llevando a RTVE a lo que en una empresa privada se llama quiebra. Y además de disparar con pólvora del Rey, RTVE hace la trampa de los patrocinios para esquivar la prohibición -aprobada por Zapatero- de emitir publicidad.

Todo es poco cuando se trata de estar al servicio del amado líder, Pedro Sánchez Pérez-Castejón.