La presidenta del Congreso, la socialista Francina Armengol, ha expulsado a la diputada del PP Ana Vázquez, quien había enseñado en el hemiciclo un bote de gas pimienta, queriendo mostrar lo que tienen que llevar las niñas de Ceuta para defenderse, dirigiéndose al ministro del Interior, Fernando Grande Marlaska.
Armengol lo ha justificado en el artículo 101 del Congreso y en el registro de armas: "Esto no puede plantearse en la casa de la soberanía del pueblo y de la democracia. Salga del hemiciclo". "Lo que no dejaríamos hacer a nadie en esta casa no lo puede hacer un diputado que tiene que representarles". "Le ruego que salga del hemiciclo y deposite lo que ha enseñado".
La diputada se ha marchado en medio de una gran bronca -gritos de "fuera, fuera" de los socialistas- y las protestas de los diputados populares.
Visiblemente indignada, a su salida del hemiciclo, Vázquez ha realizado estas declaraciones a los periodistas: “Esto no es un arma, no conoce ni tan siquiera el reglamento de armas". “Esta es la normalidad que ellos dicen que existe en Ceuta, cuando no existe”.
"¿Hay que detener a todas las niñas y madres en Ceuta por llevarlo por la calle? Es algo inaudito", ha apuntado el presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo. "Lo que Armengol ha hecho es una acusación gravísima" y "hay que ser muy indocumentado o tener muy mala fe" para decir que eso es un arma, ha apuntado el líder del PP.
La presidenta del Congreso ha vuelto, una vez más, a hacer gala de su sectarismo porque todo el mundo ha entendido el sentido del gesto de la diputada del PP, menos la propia Armengol, que no ha querido entenderlo.