¿Algún día se sabrá -eso esperamos- la razón por la que Pedro Sánchez se muestra tan sumiso a Marruecos?

Todo empezó en marzo de 2022, cuando en una carta enviada al Rey Mohamed VI, el propio Sánchez respaldaba la postura de Marruecos sobre el Sáhara: «España considera que la propuesta marroquí de autonomía presentada en 2007 [es] la base más seria, creíble y realista para la resolución de este diferendo».

Este giro respecto al Sáhara lo tomó Sánchez en contra de la postura tradicional española, que era no reconocer la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental, defender que el conflicto debía resolverse en el marco de Naciones Unidas, así como el derecho del pueblo saharaui a la libre determinación, en línea con las resoluciones de la ONU.

Esta sumisión de Sánchez a Marruecos ha tenido más jalones. Y el más escandaloso es el que está ocurriendo ahora, tras la invasión de Ceuta propiciada por Rabat (como han demostrado los informes policiales). Sin embargo Sánchez se dedica a exculpar a Marruecos de esa responsabilidad. El pasado 3 de septiembre aseguró en el Congreso: «A día de hoy ningún organismo o institución interno o externo ha entregado al Gobierno de España evidencias sólidas de que Marruecos planificara o ejecutara el episodio».

Y ayer, en el Parlamento europeo, los socialistas europeos -cuyo jefe es Sánchez, porque es el presidente de la Internacional Socialista- votaron en contra de la resolución que reclamaba a Marruecos que cumpla sus compromisos de control fronterizo, retorno y readmisión; calificaba la instrumentalización de la inmigración irregular como «herramienta de guerra híbrida contra la integridad territorial de un Estado miembro»; reconocía que «Ceuta [...] ha sido invadida» y que sus servicios e infraestructuras quedaron al borde del colapso; y afirmaba que cualquier declaración que cuestione la soberanía española (de Ceuta y Melilla) es «inaceptable e incompatible» con las obligaciones de un país socio de la UE.

Pero es que, a todo esto hay que añadir dos ejemplos más de la sumisión de Sánchez a Marruecos. Uno, España entregó ayer, 17 de septiembre, a Rabat una patrullera construida por Navantia, cuya botadura oficial se celebró el 27 de mayo de 2025.

Y dos: el ejecutivo de Sánchez envía 790 GWh/mes de gas natural a Marruecos.

Insistimos: ¿algún día se sabrá -eso esperamos- la razón por la que Pedro Sánchez se muestra tan sumiso a Marruecos?